martes, 29 de enero de 2013

Controlando el estrés

No se me da muy bien controlar el estrés, va con mi personalidad. Necesito estar haciendo siempre algo, y ese "algo" es el que se lleva la energía que me queda en ese momento. Así que sin quererlo, el estrés se convierte en mi mayor enemigo.

Como la mayoría de la gente, una típica situación de estrés se produce cuando estoy trabajando. Soy profesora en ciclos de formación profesional, en turno de tarde y cuando voy al instituto, llego con la gasolina justa. Me gusta ser docente, es divertido estar con los alumnos y enseñarles lo que sabes. Pero invierto toda mis ganas en eso, en trabajar, y cuando llego a casa, estoy exhausta.

Cuando estoy en el instituto con los alumnos, me siento una más, se me olvidan todos los cuidados que debería tener, como por ejemplo, no estar demasiado tiempo de pie o dejar que los alumnos muevan el material de prácticas (fundamentalmente ordenadores). Simplemente me dejo llevar, y sin querer, y sin pensarlo, acabo excesivamente cansada.

El curso pasado me sentía frustrada, enfada conmigo misma y con el trabajo. Mi cuerpo no respondía, mi energía no llegaba, y pasaba los fines de semana del sofá a la cama y de la cama al sofá. Hasta que en primavera llegó el brote (Cronología de un brote), y con él, todas las reflexiones que haces buscando el por qué te ha pasado.

Llegué a la conclusión que no podía seguir trabajando así, con ese estrés que yo misma me imponía, tenía que cambiar mi forma de trabajar, mi forma de pensar y mi manera de hacer las cosas.

A día de hoy, sigo sin controlarlo del todo, me resulta complicado contenerme cuando llega el momento. Pero lo intento, reflexiono, me paro, cojo aire, y pienso, que primero es mi salud, que esto me perjudica mucho, y sigo trabajando, de otra manera, pero trabajando.


1decada1000.

sábado, 26 de enero de 2013

Cómo sería mi vida sin EM

Puestos a imaginar... y ya que me pongo, me pregunto cómo sería mi vida sin que el 27 de Agosto de 2008 me hubiesen diagnosticado esclerosis múltiple:

Seguiría trabajando como informática, seguramente en la empresa donde dejé en su día de trabajar. Viviría en Vitoria, una ciudad que me encanta y donde me encontraba a gusto. O quizá me hubiese animado a trabajar en el extranjero, siempre me ha gustado la idea de vivir en una ciudad fuera de España y empezar de cero. Sin duda, estaría estresada por el trabajo, día sí y día también.

Seguramente no hubiese conocido al que hoy en día, es mi media naranja, nuestros caminos difícilmente se hubiesen encontrado. Él en Santander, y yo en Vitoria. Estaría soltera o con algún otro perdiendo el tiempo.

Mis amigas seguirían siendo las de siempre, saldríamos los fines de semana, iríamos de visita a otras ciudades y sentiría que son las mejores amigas del mundo. No sabría quien realmente merecería la pena, ni me hubiese encontrado con gente que ahora aprecio. Hubiese seguido en mi mundo de color de rosa

No hubiese empezado un blog, porque no hubiese sabido ni qué poner, ni hubiese descubierto que me gusta escribir. Seguramente no hubiese probado el placer del deporte, no hacía nada en su día, y dudo mucho que hubiese hecho algo al respecto. Tampoco hubiese recuperado mi pasión por la lectura que llevaba apartada desde niña.

Aunque puestos a comparar, no ha estado tan mal el cambio... 



1decada1000.

miércoles, 23 de enero de 2013

Alimentación sana para la EM


No creo en las dietas "milagro" que últimamente están de moda y venden tantos libros, ni en las que dicen disminuir los síntomas de diversas enfermedades, entre ellas la EM. Pero aunque sé que no esta demostrado mediante ensayo clínico, sí que creo que llevar una dieta equilibrada influye directamente en la EM, porque, hace que me sienta bien y al igual que con el deporte, doy un pasito más en mis ganas de vivir mejor.

No creo que llevar una alimentación sana sea complicado, lo difícil es dar el paso y cambiar hábitos. "Alimentación sana para la esclerosis múltiple" es un libro que te ayuda y te convence a querer dar ese paso definitivo, te anima a querer comer bien

El libro se divide en dos partes: la primera describe cómo la nutrición afecta en la EM, y la segunda, es un recetario con los alimentos recomendados en la sección anterior. Las recetas están elaboradas por cocineros de renombre, algunos de ellos son: Arzak, Berasategui o el televisivo Chicote. Hay recetas difíciles, para los amantes de la cocina, y otras, más fáciles, para los que no la amamos tanto. Si tuviera que elegir una, me quedaría con "Tataki de atún con fabes, coliflor y pasta bicolor" de Casa Fermín en Oviedo, por su sencillez y porque ¡me encanta el atún!

La descripción de la relación entre la nutrición y la EM de la primera parte, es fascinante y a la vez sorprendente. He aprendido mucho sobre la alimentación y la EM, pero sobretodo,  cómo ciertos alimentos pueden afectar a la fatiga o al sistema inmunológico, entre otros.

Aunque para mí, la característica más importante de este libro, es que al terminarlo, no te sientes con la sensación de estar comiendo mal, ni te desanima, todo lo contrario, te explica cómo puedes mejorar tu alimentación, qué alimentos son más aconsejables y además, te dice cómo hacerlo mediante sus recetas.

El libro "Alimentación sana para la EM" tiene un precio de 10€, que se destinará en su totalidad a las asociaciones con EM, y se puede encontrar en la sede de la Fundación Vasca de EM, las asociaciones de EM de Euskadi y en el resto de asociaciones de FELEM.

1decada1000.



domingo, 20 de enero de 2013

Metilprednisolona

La metilprednisolona es un medicamento que pertenece al grupo de los corticoides. Debido a su poder anti-inflamatorio se utiliza como tratamiento para los brotes de la esclerosis múltiple. Para mi, son los "cortis" o "chutes".

Entiendo que cura los brotes, hace que muchos síntomas desaparezcan, y que de momento, es el único remedio que tenemos contra los temidos brotes. Pero no me gustan. Ni por lo que significan, ni por cómo te dejan el cuerpo.

Tomar corticoides, significa tener otro brote, otro para añadir a tu historia clínica. Después, se va pasando, pero entonces, se quedan las secuelas, y con ellas, hay que volver a empezar. Hemos ganando en comodidad con el formato oral, porque antes era desesperante estar en el hospital "enchufada" a ellos, por lo menos puedes estar a tu aire durante los tres días de tratamiento. Porque... ¡vaya días pasamos cuándo nos tomamos los corticoides! 

La primera dosis me provoca una euforia tremenda, hablo, recojo, leo, ... realizo un montón de tareas con una rapidez y unas ansias que parece como si fuera mi último día en el mundo. Después de este subidón, las siguientes dosis ya me empiezan a dejar más mermada, hasta el punto de pasarme prácticamente todo el día durmiendo. Van pasando los días y ya noto sus efectos: agujetas por el pecho y espalda, un cansancio extremo, los primeros granitos adolescentes en la espalda, cuello y cara; y esa ansiedad que hace que tenga que comer o beber lentamente. Por lo menos, de la esclerosis múltiple ni rastro. Para terminar su efecto, me visita una infección, generalmente una gastroenteritis o una infección urinaria, y con esto, ya puedo poner un punto y final a mi brote.

Así que, no los quiero, ni de lejos. Pero si mi neurólogo dice que me los tengo que tomar, lo hago sin dudarlo.

1decada1000.

jueves, 17 de enero de 2013

¡Qué bien sienta una revisión!

Son muchos los interrogantes que surgen en cada revisión con el neurólogo: ¿Estaré bien?, ¿estará la resonancia peor?, ¿y los análisis de sangre?, ¿según los síntomas que tengo, me estará dando un brote?, y un millón de preguntas más que suelen rondar por nuestra cabeza momentos antes de la ansiada visita. 

Estás nervioso, impaciente y preocupado esperando qué va ocurrir o qué te va a decir. Cuando sales, ya sabes cómo estás, todo ha cambiado y empiezas a ver las circunstancias de otro modo. Eso sí, dependiendo de cómo ha ido la revisión. 

Un brote sensitivo en el lado izquierdo tiene la culpa de tener que ir al neurólogo de una manera algo inesperada. Temía que me diera unos corticoides (hablaré próximamente de los corticoides), que éstos me dejaran echa polvo y decir adiós al año sin brotes (primer propósito del año). Soy bastante inexperta en este tipo de brotes, un verano tuve uno, pero dos semanas después no quedaba ni rastro de él. Con éste ya llevo casi un mes, a la pierna y el brazo se acaba de sumar la cara, y en comparación con mi única experiencia gana por goleada.


¿Y lo bien que te sientes cuando la revisión supera tus expectativas?... ¡Estás contenta y feliz!

La visita inesperada, superó mis expectativas. No hay corticoides, el brote debería seguir su camino y yo el mío. Se debería pasar en las próximas semanas, (y sino ¡le echo!). Concretamente tiene treinta días para desaparecer, así que ya esta tardando....


1decada1000.